Intro

En este año 2010, el BERNAOLA FESTIVAL se configura nuevamente como un instrumento de dinamización de la cultura musical alavesa. El nombre de quien fue durante años director de nuestro Conservatorio “Jesús Guridi” se erige en referencia de una propuesta múltiple e integradora. El centro de enseñanza musical vitoriano está celebrando en estos meses el 25 aniversario de su inauguración; y es que su nacimiento tuvo como protagonista básico e irreemplazable a Carmelo A. Bernaola, un músico que, desde su visión artística y su magisterio académico, dejó en Vitoria la huella de una presencia inolvidable.

Por ello, esta edición del festival -la séptima que llevaría su nombre pero la primera de esta nueva y ambiciosa andadura- se presenta con algunas características que recogen la herencia de Bernaola y, junto a ella, algunas de las aspiraciones que animan las actividades culturales de la Diputación de Álava.

El BERNAOLA FESTIVAL de 2010, supone la apertura hacia músicas de diferentes ámbitos y condiciones. No se trata sólo de abrir nuestra mirada hacia la creación del presente, como, una vez más, haremos en el Ciclo de Música Contemporánea, sino de enfocarla también hacia la historia, nuestra historia; y de dejarla vagar por universos sonoros no habituales en los festivales, a través de los conciertos del ciclo de Otras Músicas, o de procurar espacios a algunos de nuestros jóvenes músicos que, a pesar de su calidad, no encuentran, a menudo, medio de expresión pública, cosa que proponemos en el Ciclo de Nuevos intérpretes.

Y lógicamente, cuando hablamos de músicas históricas, no podremos menos que tener en cuenta algunas de las efemérides más significativas. Este año se celebra el quinientos aniversario del nacimiento de Antonio de Cabezón, uno de los maestros fundamentales en la historia de la música para tecla. A él hemos de dedicar, sin ninguna duda, uno de los conciertos de nuestro XXIX Ciclo de Musica Antigua.

Y, además, también estamos celebrando el trescientos aniversario de la muerte de Juan García de Salazar, un compositor alavés -de Tuesta- que supone, quizá, una de las cumbres en la música religiosa del barroco hispano. Tampoco él podrá quedarse fuera de nuestro recuerdo.

Todo ello porque pensamos que un festival como éste debe servir para ampliar la cultura de los alaveses; pero debe también utilizarse para poner en valor nuestro patrimonio: el documental, existente en los archivos alaveses; el arquitectónico, descubriendo y utilizando espacios adecuados, y el patrimonio activo, esto es, los músicos nacidos o formados entre nosotros.

Que lo disfrutemos todos.